¡Olvídame! Cómo borrar nuestro rastro en la Red

Todo está en Internet. A menudo decimos esta frase y es verdad. La Red almacena todo tipo de información ya sea de organismos públicos (judiciales, administrativos, legislativos…) como aquella que sale en los medios de comunicación, en foros o la que se indexa a través de las redes sociales. Esto, evidentemente, es una ventaja porque facilita el acceso universal a una información que, de otro modo, sería muy complicado, pero también puede acarrear problemas relacionados con la privacidad.

¿Has buscado alguna vez tu nombre o el de algún familiar o conocido en Google? Seguro que sí. Cuando lo haces, el buscador te ofrece todo un abanico de resultados y esto no siempre es bueno, ya que hay datos o situaciones que, pasado el tiempo, a nadie le gusta que puedan estar al alcance de cualquiera o, simplemente, porque no estamos de acuerdo con que nuestra vida o la de familiares que, por ejemplo hayan fallecido, quede registrada sin nuestro consentimiento expreso.

Precisamente fue uno de esos datos comprometidos lo que llevó a un español a interponer una reclamación ante el Tribunal Europeo de Luxemburgo para reclamar lo que se conoce como el Derecho al Olvido, esto es, la posibilidad de que Google, dado que es el buscador más popular, elimine de los resultados de su buscador enlaces sobre nuestro pasado. La Justicia dio la razón a Mario Costeja y en el año 2013 obligó al gigante informático a ofrecer esta opción a los internautas.

¿Cómo podemos reclamar nuestro derecho al olvido? Dirigiéndonos a Google a través de un cuestionario en el que debemos especificar nuestros datos personales, así como un documento que la acredite (pasaporte, DNI…) y todos aquellos enlaces que hayamos localizado y que deseamos que sean eliminados.

¿Ya está? No es tan fácil, las solicitudes son evaluadas por un comité de Google que determina si la reclamación tiene base para ser retirada y, por el momento, esto ocurre en el 41% de los casos a nivel europeo. Desde la entrada en vigor de esta normativa, y según los últimos datos, en nuestro país se han gestionado más de 65.000 solicitudes de las que han sido aprobadas un 36%.

Claro está que no solo de Google vive el internauta ¿Qué pasa con las redes sociales? En este caso estamos hablando de eliminar de forma definitiva nuestra presencia en algunas plataformas sociales, que, por el motivo que sea, han dejado de interesarnos. Puede parecer sencillo, pero no siempre lo es por lo que te dejamos una pequeña guía que puede serte útil.

Facebook: A menudo confundimos la opción de desactivar nuestra cuenta, que es de forma temporal y que aparece en el apartado Configuración de seguridad con la eliminación definitiva de nuestro perfil. Para conseguir esta última conviene ir al apartado Ayuda y teclear eliminación de la cuenta y, de esta manera, nuestro perfil será eliminado, aunque no del todo, ya que las conversaciones de chat y otra información relevante permanecerá en la base de datos de la red social.

Twitter: En el caso de la red de microblogging la eliminación del perfil es mucho más sencilla y solo tendremos que acudir al apartado Configuración y allí acceder al menú Cuenta en donde podremos encontrar la opción Desactivar mi cuenta. Una vez que lo hayamos hecho se establece un periodo de 30 días en los que el usuario podría revertir la operación que, pasado este plazo, es definitiva.

Linkedin: Parecido es el caso de la red de contactos profesionales en la que podremos darnos de baja accediendo a la opción de Privacidad y Configuración del menú principal y, una vez allí, seleccionar Cuenta y Cerrar nuestra cuenta. Linkedin te pedirá que expreses un motivo para darte de baja y, posteriormente, te pedirá que verifiques la cuenta que vas a cerrar y…Hecho.

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